El no hacer nada no es una opción
abril 27, 2009 Dejar un comentario
Por Raul Barriga. Departamento de Marketing.
La empresa de hoy no es la misma de ayer, y seguramente será distinta a la de mañana. Esto nos muestra que nos encontramos en un modelo de mercado dinámico. Los cambios son constantes y en estos tiempos especialmente latentes, debemos adaptar la organización a las exigencias del mercado, tanto de una forma externa (productos, precios, y publicidad) como interna, en lo que se refiere a la tecnología utilizada, los canales de comunicación, así como la correcta gestión del capital humano.
El capital humano es el valor añadido que aporta un trabajador a la producción, y se puede medir por su habilidad, formación, flexibilidad, capacidad de trabajo en equipo e innovación. No obstante, hoy nos referimos de forma genérica al capital humano como los RR.HH de la empresa.
Pero, ¿de verdad es necesario para la Empresa el desarrollo del capital humano? La respuesta afirmativa a esta pregunta se puede argumentar desde distintos puntos de vista. Hasta ahora vivíamos en la revolución tecnológica, donde las empresas que optaban por la estrategia de invertir en la mejora de sus procesos productivos veían aumentar rápida y colosalmente su producción. Se podría decir que, a día de hoy, la tecnología de la información está al alcance de muchas organizaciones, por lo que la única ventaja competitiva que nos puede diferenciar del resto, es la excelencia profesional que tienen las personas que forman la empresa. Según Becker (premio Nobel de Ciencias Económicas en 1992), los éxitos económicos de los países orientales se explican gracias a una base de fuerza laboral bien formada, educada, trabajadora y políticamente ordenada, y el recurso natural más valioso para esos países fue el capital humano.
En tiempos de crisis necesitamos mucho más talento del que teníamos hasta ahora, y muchas empresas no pueden permitirse aumentar su estructura de gastos de personal para pagar a grandes eruditos de la profesión, por eso la clave puede estar en la correcta gestión del capital humano, basándonos en la gestión por competencias. Esta gestión empezará evaluando el verdadero potencial humano que posee cada empleado, que nos puede ayudar a saber qué grado de competencia (cualidades y virtudes) posee esta persona. De esta manera se pretende elevar el grado de excelencia de las competencias o tareas de cada uno de los trabajadores envueltos en el quehacer de la empresa, y no solo lograr la eficacia, sino la eficiencia. También si observamos objetivos, en un principio inalcanzables para nuestro personal, podremos optar por la formación continua y necesaria de nuestros empleados como medio para afrontar las exigencias del mercado.
En el caso del estado español, existe la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo (antiguo Forcem), que impulsa la formación subvencionada en España, y cuyos presupuestos generales del Estado contemplan una partida de gastos para este recurso.
Es ineludible transformar la visión, desde la economía del trabajo a la economía humana, es decir, desde el Capital de Trabajo hacia el desarrollo del Capital Humano con la formación continua de nuestros empleados en base a las exigencias del mercado. Si se adopta la formación como recurso continuo, se garantizará con total solvencia la calificación del personal para la superación de las distintas situaciones adversas que pueda plantear el mercado en cada momento.

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